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domingo, 29 de mayo de 2016

¿Te queda espacio para sonreír?

¿Te queda espacio para sonreír?

En esa cara han habido
miles de llantos.

Corriendo han caído
miles de lágrimas.

Han brotado por tu boca,
hermosas y desgarradoras palabras.

Se ha crispado el firmamento
de tu ceño en un enfado.

Han sido cuna tus pechos
del más desconsolado llanto.

Has guardado en tus manos
un corazón malherido.

La esperanza se ha rizado
con tu pelo en un olvido.

Has odiado el provenir,
el desatino.

Las mentiras de tu nariz
han crecido conmigo.

El ruido de mi guitarra,
se ha quedado en tus oídos.

Tus pies han caminado
sólo por largos senderos.

Tus ojos lloran el mar,
los míos, tu cielo azulado.

Tu piel, porcelana fina,
se ha quebrado en un impacto.

Tus hombros han soportado
el peso y el paso del tiempo.

Toda tu estás llena,
de heridas, de sobresaltos.

Te conozco,
se bien todo lo que has sufrido.
Pero aún no te he visto
sonreír
o por lo menos a mi,
a mi no me has sonreído.

¿Te queda espacio para sonreír?

©Alfonso Javier Fernández de Gea

OJALÁCAFÉ.




domingo, 22 de mayo de 2016

Una mujer mayor sube por los caños del partidor.

Una mujer mayor
sube por los caños del partidor,
miradla, utilizando sus últimas fuerzas
para seguir subiendo,
a pesar de los dolores de la ya
inevitable vejez.

Quizás encuentre a alguna amiga
mientras sube con la compra,
de esas de las que ya quedan pocas,
pues la mayoría murieron
con más recuerdos del ayer
que vida del presente.

Peldaño a peldaño con sus bolsas,
con la energía de un gorrión
engalanado en viejas plumas,
apoyada en un bastón con la otra mano,
sube y descansa, sube y descansa,
peldaño a peldaño.

La fuerza de esa vieja satisfecha,
abuela de un futuro
al que alimenta,
se alza en su subida
por las escaleras.

La viva imagen
de una mujer luchadora,
peleando contra el tiempo,
contra el cuerpo,
agarrándose a la vida
en ese instante,
se queda grabada
para siempre en mi mente.

Va subiendo poco a poco,
quizás con algún tropiezo,
pero siempre sin quejarse,
plantándole cara al momento,
sin pedir ayuda a nadie.
En algunos escalones descansa
y mira arriba, siempre arriba.

Los pájaros del pueblo
le acompañan con sus trinos
en su intrincada subida,
casi llegando al final
da el último esfuerzo,
sube varios escalones seguidos,
un día más ha subido,
un día más que ha vivido.

©Alfonso Javier Fernández de Gea.

OJALÁCAFÉ.

Dedicado a "la roja" del paseo y a TODAS esas mujeres (y hombres) que luchan día a día y demuestran que la fuerza es el mayor signo de vitalidad.

Dibujo de Sofía Gómez, gracias por este fantástico regalo.

Algunas imágenes de este precioso lugar del pueblo.


domingo, 15 de mayo de 2016

Sombra súbita.

Tranquila, detrás de ti, queda esperanza,
una risa envuelve el aire,
una pizca de locura inquieta y súbita,
una coreografía de (a)brazos intocables.

Tan constante en vida,
pisas sobre sombras,
te levantas y explotas,
no te quedas a medias.

Vuelas por un tiempo
sobre campos de espigas
quieres por momentos,
amas sin mentiras.

Calmas un hambre insaciable
con sólo cantos de fuerza,
perseguida por las sombras,
juegas con ellas.

Tan triste has aceptado
el desesperante juego
y has hecho de la oscuridad
algo bonito.

Quizás por no querer agua,
quizás por ser fuego,
quizás por la tiranía
de hadas envenenadas.

Compartes con las sombras
tu huida del silencio,
escapas con tus alas
que brotan del espacio.

Y a pesar de estar oscura,
de tu interior surge un brillo,
algo que quieres apagar,
para seguir entre las sombras,
encerrada en un abismo,
contemplando el infinito.

Pero la luz llega a iluminarte,
huyes de ella, no huyas, estás viva,
vive tu paz y aprende a amarte,
sombra súbita, tu también brillas.

(Para Claudia, una amiga que me enseñó a apreciar la belleza de las sombras)
(Imagen de www.falsaria.com)

OJALACAFE


domingo, 8 de mayo de 2016

El tirano debe morir.

El tirano debe morir,
pues un monstruo brota de mi sangre,
solo para verlo sin aliento.

Soy un monstruo de sangre,
sangro por el odio que te tengo,
sangro por la muerte que me das,
sangro por la muerte que te debo.

Sólo queda sangre en el silencio.
Sangre de la herida, fuego eterno,
sangre que se agolpa por mi cuerpo,
sangre que se torna ahora en armas,
en hirientes y cortantes espadas.

Casi se apodera de mí,
sangre que me lleva a la locura,
sangre que ya no tiene cordura,
sangre que me está dejando ir.

No me dejes ir, que me equivoco.
Pregunto:
¿Y si a algún alma libre llego a herir?

Sangre, vuelve y no me dejes loco.
Respondes:
-El tirano debe morir-.

OJALÁCAFÉ


domingo, 1 de mayo de 2016

Buscando la paz.

Busco una tranquilidad,
una paz, un sosiego,
una calma al caminar,
un relajado paseo.

Busco sentarme y descansar
y mirarte desde lejos,
luego, otra vez, caminar,
reflejado en tus espejos.

Bajo el sol que me ilumina,
bajo la tierna lumbre,
desde la arena del desierto
hasta ver la fría nieve.

Busco la serenidad
de tu mar triste y lento,
descansar de mi tormento,
escapar de esta realidad.

Pasear por tus parajes,
sentirme hormiga en tu pecho,
descansar sobre tu vientre,
deslizarme por tu espalda.

Busco tu tranquilidad,
la paz que siempre me das,
hundirme en tu mar sin ahogarme,
ahogarme en tu amor para a-mar-te.

Tus espejos me reflejan,
calmado, persigo tu aliento,
dejándome llevar por tus besos,
camino contigo, ya no tengo miedo.

Busco una tranquilidad,
una paz, un sosiego,
una calma al caminar,
un relajado paseo.

Busco sentarme y descansar
y mirarte desde lejos,
luego, otra vez, caminar,
reflejado en tus espejos.

OJALÁCAFÉ