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domingo, 18 de diciembre de 2016

Mis manos deslizándose por tus mejillas.

Cuantas veces he visto
mis manos deslizándose por tus mejillas,
tus lágrimas siendo secadas por mis manos.

De tus ojos salir ríos de tristeza
y yo intentar cortarlos con mis brazos. 

Te he visto llorar tan triste
que la humedad padecía entre mis dedos.

Cuantas veces he intentado
acercarme más a ti en esos momentos,
mostrarte que estoy a tu lado.

Pero sabía que no era lo que necesitabas,
que tan sólo querías encontrarte a ti misma
y que yo estaba ahí para ayudarte.

Cuantas veces he visto
mi tristeza posándose sobre tus manos.
Tus huellas dactilares
parando la sangre que emano.

Luchamos a muerte en cada batalla
y salimos heridos, sangrando sin cesar
y pedimos algo por esa sangre tan humana
pero solo recibimos lágrimas.

Aún así nos tenemos, como amigos,
como hermanos,
borrando del silencio
la tenue incertidumbre.
Aún así nos tenemos,
para amar y para amarnos.

Esa es la verdadera amistad.
Estar juntos, ser hermanos.
Aprender como amar a los demás.
Aprender a amarnos.

Esa es la verdadera amistad,
ayudarnos en el camino de la vida
y decirnos que nosotros somos fruto
de una felicidad que está por llegar
en cuanto amainen las tormentas
y podamos mirar al horizonte.

OJALÁCAFÉ

©Alfonso Javier Fernández de Gea

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