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domingo, 19 de febrero de 2017

Oveja negra.

Aviso, este poema está escrito
para que te cabrees,
para que le escupas a tu jefe en la cara,
para que salgas a la calle por tu casa,
para que le digas a tu pareja que la dejas,
para que en el hospital no hayan listas largas de espera,
para que este mundo vaya bien a gritos
y para que no se use como arma el silencio.
Se que puto/a es una palabra
completamente innecesaria en este texto
así que no la leas si ninguno de los anteriores, es tu caso.

Hay una puta vaca
en medio de la puta estepa.
Come hierba y en su puta vida
ve un cerezo.
Y la vaca muge
a ver si el puto tiempo pasa.
Pero aquí mentimos
para que siga siendo una puta vaca.

Hay un puto árbol en medio de
una ciudad llena de nada.
Como diciendo que todavía queda
una puta esperanza.
Y ni siquiera sabemos que de él
salían antes las putas manzanas.
Las putas manzanas.

Hay un puto día en el que todo se muere,
todo se arrasa, todo se acaba.
Hay un puto día en el ya nada importa,
sólo ser masa.

Hay un puto ejército de ovejas blancas
que dan lana.
Como si fueran a detener el puto frío
de este puto invierno que nos invade el alma.
Como si fueran a hacer algo
y no hacen nada.

Y yo la puta oveja negra que no encaja.
Que quiere ver arder el puto monte
antes que comer la puta hierba.
Que quiere ver la puta manzana
antes que observar el puto árbol.
Que quiere parar el puto frío
antes que dar lana.

Y yo la puta oveja negra que no encaja.
Y yo la puta oveja negra que no encaja.
Y yo la puta oveja negra que no encaja.

Porque cuando nací dije que la poesía
es lo que te sale cuando grita el alma.

©Alfonso Javier Fernández De Gea












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