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martes, 28 de marzo de 2017

Grito de mujer II: Limpieza.












Tu viste a tu madre limpiar
y no tuviste manera de apagarla.
La vida no era una televisión,
era real el miedo, eran reales las lágrimas.

Tu viste a tu madre sangrar,
antes de ir al colegio,
sangraba en los pasillos
que después limpiaba,
que siempre limpiaba,
que eternamente limpiaba.

Tu viste a tu madre llorar
y a tu padre encima de ella,
como si fuera un animal,
no existía el amor
si no la guerra.

Tu viste a tu madre con un cuchillo,
en un intento frustrado de rajarse la vida,
para después limpiar las palabras
nunca dichas.

Tu vida no era diferente,
limpiabas en el colegio y borrabas
a los chicos que intentaban
levantar tu falda.

Borrabas al maestro que lo consiguió,
en una sociedad donde todo se callaba,
borrabas las palabras,
limpiabas las heridas.

¡Ay! Las mujeres limpiaban.
Y hoy la televisión limpia sus cadáveres,
con números que también matan.

Pequeña niña, en los suburbios
de Bagdad, hoy con el tuyo,
limpian cadáveres en los escombros.

Y las mujeres siguen limpiando,
pero ahora hay ruido
y los hombres también limpian
y limpiamos
y hemos dejado de callar algunas cosas.

Hoy tu lucha se hace la nuestra
y las palabras de dicen
y las cosas se cambian.

©Alfonso Javier Fernández de Gea.

OJALÁCAFÉ

#Cuandogritaelalma

Este es el poema que recité en el pasado certamen de Grito de Mujer en Cehegín, fue mi segunda vez en este evento, por ello el nombre: Grito de Mujer II:Limpieza.

Imagen de: teinteresa.com

martes, 21 de marzo de 2017

Generación bosque.

Comenzando por donde todo

se debe empezar. 
Estabas tú en el patio del colegio,
tú y algunas personas más,
el sitio donde las palomas volaban, 
las circunstancias de un corazón
al que le sobraban ganas
pero le faltaban palabras.

Detrás de los armarios yo tenía
una pequeña libreta.
A veces iba allí, la cogía y la miraba.
Algunas veces escribía,
pero poco después lo dejé
porque no podía tener tiempo
para expresar,
tenía que tener tiempo para
estar resolviendo ejercicios matemáticos.

Vi que algunas de las sombras
que deambulaban por el asfalto
empezaban a ser árboles extraños,
pues les crecían máquinas con botones de las manos.

Y yo, que era otro tipo de árbol,
buscaba mi propia luz para que
no sangraran mis raíces más vitales.

Pasó el tiempo y crecí como árbol.
De alguna forma supe encontrar
el espacio y el momento,
supe saciar mi sed de río
y mi hambre de tierra.

Entonces vi que otros árboles
cambiaban su orientación
en consonancia con la mía,
como distribuyéndonos el espacio
de forma equitativa.

Volví a escribir y esta vez
con más fuerza,
hasta que mi sabia se hizo palabra,
hasta que mi palabra se hizo poema.

Ahora somos todo un bosque

a la deriva,
respirando aparte de un mundo
que se intoxica,
pero otros árboles nos miran
y empiezan a girar en la dirección
que marcamos.

Hoy tenemos la oportunidad
de crear lo inmarcesible,
de crearnos,
sabernos libres antes que presos,
llorar desnudos en los desiertos
para luego emerger en el bosque
de nuevo como árboles
que esta vez
se han construido un futuro
parecido a la auténtica felicidad.

OJALÁCAFÉ.

Feliz día mundial de la poesía.

©2017 Alfonso Javier Fernández De Gea. (del texto)

©2017 Antonio López Sevilla. (de la fotografía)

Simbiosis producida gracias a Asociación Cultural Juvenil

Gracias por las imágenes. (@finalysphotography)

#Cuandogritaelalma



miércoles, 15 de marzo de 2017

Te conozco desde hace tiempo.

Te conozco desde hace tiempo,
me ha dado esa sensación
aunque sea la primera vez
que te veo.

Hay algo en ti que ha tocado
a mis recuerdos,
incluso, puede ser
que los hayas cambiado
y hayas transformado otros rostros
para convertirlos en el tuyo.

Has hecho trampa, lo sé,
te has colado en la cola
de mis neuronas,
has entrado por la ventana,
has puesto la zancadilla.

Así que ahora, no sé cómo,
le estoy dando vueltas
a la cabeza,
para ver si eres alguien más
de lo que demuestras.

No sé, serás un déjà vu
en este cerebro,
un palpito que presiente
la ocurrencia de otros tiempos
más lejanos.

Te conozco desde hace tiempo.
O eso creo...

OJALÁCAFÉ

Para Helena, una mujer-pintora que inspiró en mi esa sensación de deja vu que a veces ocurre en los cerebros más atentos y abiertos a la vida.

©Alfonso Javier Fernández de Gea (del texto)

©Helena Rodríguez Crespo (de la pintura) (@helenarodriguezcrespo



martes, 7 de marzo de 2017

Fiesta de disfraces.

No sabía que pensar
sobre las máscaras,
sobre los disfraces, sobre todo lo que escondemos
detrás de la piel.

Pero hoy todo el mundo
va ocultando
aquello que dejó atrás
para mostrar un yo más nuevo.

Y yo, como no (y como siempre)
voy vestido con mi disfraz
de poeta, libreta y bolígrafo en mano.

Y aún te estoy esperando
y claro, pasas de paso, de cebra,
vestida con rayas blancas y negras.

Y claro, pasas.
¿Y si de paso te quedas?

Pero te vas como viniste y yo te dejo ir, 
interpretando este papel maravilloso,
como si fuera feliz
con todo lo que llevo dentro.

Pero claro,
hoy estamos de carnavales
y hay que disfrazarlo todo
en esta puta fiesta de disfraces.

©Alfonso Javier Fernández de Gea

OJALÁCAFÉ